Los perfiles industriales son un componente clave de la infraestructura en instalaciones de uso intensivo, donde la capacidad de carga, la estabilidad y la compatibilidad de los materiales deben gestionarse de forma predecible. En entornos con un alto volumen de tráfico de equipos de transporte y cargas dinámicas significativas, la selección del perfil de expansión adecuado garantiza la continuidad operativa y minimiza el riesgo de degradación del suelo.
Los suelos industriales varían en su estructura portante, flexibilidad, resistencia a la abrasión y susceptibilidad a cargas puntuales. Por lo tanto, cada perfil de junta de dilatación debe adaptarse a cada entorno específico. Diseñados para sistemas de suelo de hormigón, resina o híbridos, los perfiles industriales garantizan la protección de los bordes del suelo y reducen las grietas que se desarrollan durante su vida útil. Un parámetro crucial es la tolerancia a las cargas generadas por carretillas elevadoras o sistemas de transporte autopropulsados. Un perfil mal seleccionado puede provocar daños graduales en el suelo, aumentando los costes de reparación y acortando su vida útil. Los perfiles industriales garantizan la continuidad de las juntas de dilatación y proporcionan resistencia a los impactos laterales. En espacios como almacenes de gran altura o plantas de fabricación, la resistencia química resultante de los procesos de producción/mecánicos es crucial.
Recomendaciones prácticas
El proceso de selección del perfil debe comenzar con un análisis de carga dinámica y estática, considerando los vehículos de transporte y la frecuencia de tráfico en una instalación determinada. También deben verificarse los parámetros del suelo, como la resistencia a la compresión, el módulo de elasticidad y el acabado superficial. En entornos con altas fluctuaciones de temperatura, se recomienda utilizar perfiles de acero galvanizado o inoxidable con espuma, que compensan las diferencias de temperatura. En áreas logísticas, minimizar el tiempo de inactividad es prioritario, reduciendo así las pérdidas asociadas a la inactividad del suelo.
Damian Foterek
